No puedo evitar tener la sensación de que los nuevos medios son como la grande bouffe (La gran comilona, película que recomiendo) y esto no deja de causarme cierta inquietud. ¿Por qué la gran comilona? Pues porque parece que nos estemos dando un atracón de medios, de los cuales disfrutamos, con los que nos sorprendemos, de los que nos enganchamos, y de los que nos empachamos… y todavía queremos más. ¿Y nuestro objetivo cual es? ¿Estar presentes en todos los medios posibles de Internet? ¿Qué cualquiera que nos busque nos encuentre? ¿Que desaparezca la intimidad? ¿Provocar un cambio social? ¿Actuar? ¿Relacionarse a través de una pantalla? Sinceramente, yo no tengo la respuesta, pero espero que el empacho nos haga aprender a “comer web” correctamente y que no nos mate de exceso.
También me pregunto si no es un poco contradictorio estar preocupados por lo más básico, como es el trabajo, la bolsa de la compra, el futuro de tu familia, la crisis… y al mismo tiempo vivir una realidad virtual, que está en desarrollo exponencial, y que parece totalmente despegada de la realidad real (valga la redundancia). Bueno, aún así es cierto que hay que estar actualizados de los nuevos medios y de cómo se pueden introducir en la empresa y modificar nuestra manera de comunicarnos y de hacer negocio. Pero hay que hacerlo con cuidado, con calma, leyendo mucho y paso a paso porque, si no, puede ser un desastre y resultar contraproducente para la empresa y también a nivel personal. Por suerte, hay muchos sites que nos ayudan a entender este mundo 2.0, y que resultan muy interesantes, especialmente para las personas desconocedoras, como yo, de estos medios. Recomiendo leer un artículo que ayuda a la empresa a hacerse un blog y a utilizarlo correctamente: La Guía del blog corporativo. Además, he ido incluyendo en mis bookmarks de Delicious las páginas que me han resultado interesantes y que me han ayudado a entender un poco mejor esta “locura”.
Pero no quiero dejar de hablar de otro aspecto que me inquieta aun más que el anterior (cuánta inquietud junta, ¿no?. Prefiero ser desconfiada…): la privacidad en las redes sociales. ¿Nunca os habéis planteado quién es el creador de los juegos, test y demás quiz tan simpáticos que nos llegan al Facebook enviados por amigos? ¿Y esa pantallita que aparece antes de acceder al quiz que te pide que permitas el acceso a tus datos de perfil, datos de amigos, fotos y demás? Siento ser suspicaz, pero a mí me escama. Si alguien se anima (yo aún no lo he hecho) que se lea lo de “Condiciones de servicio de usuario de la plataforma Facebook”. No es muy complicado deducir que los quiz los crean empresas (aunque no todos porque uno mismo también los puede crear para sus amigos/as), y si gustan, tienen un chollo: consiguen no sólo datos generales, sino gustos, personalidad, costumbres, intereses… precisamente todo lo que se responde en los test. Bases de Dtos gratis y segmentadas. ¡Qué más se puede pedir!
No perdamos de vista la Ley de Protección de Datos (LOPD) que pide incluso consentimiento por escrito para acceder a tus datos personales, gustos, afiliaciones y creencias; o consultemos en la Agencia de Protección de Datos todo lo que nos cause dudas (AEPD). Creo que, sin obsesionarse, hay que defender desde la posición del usuario los derechos mínimos a la privacidad de tus datos, aunque quizá esto es incompatible con los medios y redes sociales. Ahí queda eso, para la reflexión.
PD. No dejéis de leer éste artículo sobre Redes Sociales de El Mundo. Yo ya he borrado un montón de fotos del Facebook…
