Desde siempre, la recomendación de los amigos sobre una empresa o producto ha sido el factor clave para tomar nuestra decisión final ante una compra o para confiar plenamente en los servicios o calidad de una empresa. La razón es más que evidente, las empresas se publicitan, emiten su mensaje y nos lo hacen llegar. Pero ya hemos aprendido a pensar y, sobre todo, entender como consumidores en el sistema capitalista de libre mercado, es decir, que no nos la cuelan (al menos intentamos que sea así). ¿Y de qué forma procuramos evitar que se nos engañe? Ante todo, desconfiando de la publicidad, que puede ser cualquier cosa menos sincera. Sabemos que la publicidad se debe “basar” de alguna manera en algo “real” que posea u ofrezca la empresa; pero como lo que se busca es llamar la atención del consumidor o maquillar el producto (o empresa) para que se presente de la forma más beneficiosa al receptor, pues no se debe confiar.
Solución: el boca a boca (así lo he dicho yo siempre, aunque por lo visto se debe decir boca-oreja … ¿será una cuestión local?). Busco un masajita que sea bueno y no demasiado caro: pregunto a mis conocidos, busco un coche de segunda mano: pregunto a algún amigo que haya pasado por esta experiencia para saber cómo le ha ido, busco un restaurante para la cena del máster: pregunto a mis compañeros del trabajo sobre tipo de comida, lugar, ambiente, precio, otros sitios donde ir… ¿Y si tuviéramos siempre ese grupo de amigos y conocidos agrupados en un lugar al que poder recurrir siempre que tengas una duda de este tipo? Pues lo tenemos, la web 2.0: blogs, twitters, facebook… las llamadas redes sociales.
Conclusión: Una empresa que quiera ser “de confianza” debe dar el paso y atreverse a someterse a las redes sociales. Tener un Facebook para una empresa significa que ofrece su información, sus ofertas, su publicidad también, y anima al consumidor a que dé su opinión o a que se haga fan, y que, si así lo cree, invite a otros usuarios/consumidores a entrar y participar en la página. El riesgo está claro, en tu propia página pueden aparecer tanto comentarios a favor como en contra. Pero resulta mucho más cercano y creible, ¿no? Provoca una sensación de libertad de juicio, aunque aún está por ver cuánto tiene esto de cierto.